Aceite de argán: los tesoros del argán marroquí

El argán, también conocido como palo de hierro o Argania spinosa, ha experimentado una impresionante transformación en los últimos años. Lo que antes se consideraba una mera curiosidad turística despierta ahora un interés creciente entre los científicos, sobre todo en los campos de la cosmética y la nutrición. Este interés se debe a la extracción del aceite de argán de las semillas del árbol del argán, que posee propiedades fascinantes.

El argán: un superviviente en el desierto

El argán impresiona por su robusto tronco y alcanza alturas de hasta diez metros. Sus espinas lo protegen de los animales y sólo los dromedarios y las cabras trepadoras tienen acceso a sus hojas y frutos. En los periodos secos, se despoja de sus hojas y puede sobrevivir años sin crecer. Cuando llueve, en pocos días brotan nuevas hojas, flores y frutos. Con sus profundas raíces de hasta 30 metros de profundidad, evita la erosión del suelo y protege contra el avance del desierto.

La singular flor del argán produce semillas en una baya verde. En los años de buenas lluvias, pueden encontrarse en los árboles hasta cuatro generaciones de flores y frutos en distintos estados de maduración. El argán es el único representante de la familia Sapotaceae en el sur del Mediterráneo y tiene una larga historia de desarrollo.

La extracción del aceite de argán

El aceite de argán se produce de varias maneras. El método tradicional consiste en abrir manualmente las semillas, que previamente han sido digeridas por cabras. A continuación se tuestan, se muelen y se extrae el aceite a mano. Con este método se obtiene un rendimiento aproximado de 30% del peso de la semilla. Los métodos más modernos utilizan semillas no digeridas que se abren entre las piedras y luego se prensan en frío. Este método garantiza una mayor pureza y una vida útil más larga. Por último, existe un método que utiliza disolventes orgánicos para extraer aceite destinado a productos cosméticos.

Cualidades del aceite de argán

El aceite de argán se clasifica en cuatro calidades según las normas marroquíes: "L'huile d'argane vierge extra" con un máximo de 0,8 g de acidez libre por 100 g, seguido de "L'huile d'argane vierge fine", "L'huile d'argane vierge courante" y "L'huile d'argane vierge lampante" para el aceite de lámpara no apto para el consumo.

Composición del aceite de argán

El aceite de argán se compone principalmente de glicéridos, entre los que predominan los triglicéridos 96%. La parte insaponificable contiene carotenoides, tocoferoles, esteroles y alcoholes triterpénicos, que comprenden una cantidad significativa de fitoquímicos biológicamente activos. El escualeno también es abundante, al igual que los tocoferoles, que son una fuente importante de vitamina E. Los esteroles del aceite de argán, especialmente el espinasterol, reducen los niveles de colesterol, mientras que los fenoles que contiene tienen propiedades antioxidantes.

Aplicación en cosmética

El aceite de argán se ha abierto camino en el mundo de la cosmética, especialmente para el cuidado de la piel seca. Se ha demostrado que el aceite de argán tiene efectos regeneradores sobre la piel, mejora su estructura y aumenta su hidratación. En la tradición bereber, el aceite de argán se ha utilizado para tratar problemas de la piel y prevenir las estrías. También se utiliza como protector solar natural.

En resumen, el aceite de argán es una valiosa fuente de nutrientes y fitoquímicos que pueden aportar diversos beneficios para la salud. Aunque no existen aplicaciones medicinales específicas

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